John Axelrod






[Back to press index]

23 Jun 2018
Sentido, concentración y entrega
EL MUNDO

Sinfónica de Sevilla

SEVILLA.- 21-VI-2018. Teatro de La Maestranza. REAL ORQUESTA SINFÓNICA DE SEVILLA. Solista: Markus Schirmer (piano). Director: John Axelrod. Obras de Leonard Bernstein, Charles Ives y Dmitri Shostakovich. Calificación: ****

La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) ha dedicado, a iniciativa de su director titular, el maestro John Axelrod, gran parte de la temporada que ahora termina a la figura de Leonard Bernstein, cuyo centenario se cumplirá el próximo 25 de agosto. Serán ocho los programas que van a dejar una perspectiva bastante completa de la creatividad de este músico total estadounidense que abarcó con indudable éxito todos los campos del arte de los sonidos. En esta ocasión ha sido su Segunda Sinfonía, para piano y orquesta "La edad de la ansiedad", sobrenombre que también daba título a esta más que interesante velada sinfónica de la formación hispalense.

Como si se tratara de predisponer al auditorio, Axelrod inició el concierto con una obra del también norteamericano Charles Ives, La pregunta sin respuesta, para trompeta, cuatro flautas y cuarteto de cuerda, con la que ha expuesto un ejercicio de diálogo cósmico-sonoro entre una "inquiriente" trompeta, situada fuera del escenario, en la lejanía, una orquesta de estática sonoridad en su amplia sección de cuerda, como reflejando una especie de ilusión trascendental, y un desasosegante, en su extraviada contestación, cuarteto de flautas. Axelrod recreaba así la interacción de tres atmósferas sonantes que dejan una sensación al oyente de estar ante un curioso ejercicio filosófico de diálogo musical. El sentido dado a esta pretensión del autor fue transmitido con rigor técnico, como se podía apreciar en el mantenido pulso del director, y con absoluta concentración y entrega por parte de la ROSS, virtudes que habrían de mantenerse e incluso superarse a lo largo de todo el concierto.

Lo primero a destacar de la interpretación de la obra de Bernstein fue el haber contado con un pianista como el austriaco Markus Schirmer, que ha entrado en sus pentagramas esforzándose en una lectura precisa en la forma y cuidada en su transformación en música, hecho que ha de agradecerse desde el conocimiento y compromiso que ello significa. Así se manifestó en cada una de las catorce variaciones que conforman la primera parte de la sinfonía, especialmente en las de aire lento, donde destacaba por su capacidad de canto. Esta cualidad quedó muy marcada en el primer y tercer episodio de la segunda parte, realzado por el contraste que supuso su compulsivo ejercicio en La mascarada, pasaje en el que la creatividad de Bernstein describe con brillantez la turbadora zozobra que supone el estado de ansiedad, sentimiento clave para interpretar y percibir las inquietantes sensaciones que transmite esta composición, inspirada en un poema de Wystan Hug Auden. Ante tan desasosegantes efectos, el solista quiso poner un punto de calma con la Melodía húngara, D.817 de Franz Schubert que tocó con especial lentitud, queriéndose recrear en la leve sustancial belleza de esta pieza, ejemplo de cómo este compositor pensaba su música desde el canto sublimado.

Después de la enorme experiencia que supuso la interpretación de la Sinfonía "Leningrado" de Dmitri Shostakovich hace quince días por la ROSS, generaba gran expectación qué podría hacer John Axelrod con la Quinta, en Re menor, Op. 47 de dicho compositor, programada para este decimocuarto concierto de temporada. Con la autoridad que siempre irradia este maestro de la dirección musical, se ha planteado el primer movimiento de manera dramática, acentuando con angustiado nervio sus dos temas hasta, en su desarrollo, alcanzar esa especie de cantus firmus en el que la sección de metales anunció la esplendorosa actuación que iba a tener en los siguientes movimientos. En el Allegretto hizo énfasis con la naturaleza divertida de esta página, controlando hasta el más mínimo ajuste la expresividad del doble carácter turbador y burlesco de su música, que fue expuesta con precisión técnica por los instrumentos de madera, especialmente reflejada en los staccati de los fagotes.

Se planteó el extenso fraseo del Largo como si se tratara en una página de música de cámara en la que las arpas, el xilofón, la celesta y el piano, envueltos en una acuosa sonoridad de la cuerda llevaba a recordar al oyente un estilo modernista acentuado con gran carga meditativa. Fue uno de los momentos más conseguidos de su dirección, dada la efervescente e incontenible emoción con la que hizo su lectura. De apoteosis cabe calificarse cómo dirigió a la ROSS en el Allegro final. En él realizó una auténtica exhibición en el control de las dinámicas propiciando los cambios de carácter que contiene su discurso con un vitalismo arrollador, al que se entregaba la orquesta con verdadera pasión, culminando así una interpretación que mantuvo la excelencia que se pudo disfrutar ya con la Sinfonía "Leningrado" en el anterior concierto de abono.

John Axelrod confirmaba una vez más que tiene un soberbio instinto musical que va más allá de las indicaciones técnicas y artísticas que pueda tener una partitura, trascendiendo lo que hay detrás de cada pentagrama con una asombrosa capacidad de recreación, que está llevando a la ROSS a un momento culminante en su ya contrastada historia, situándola entre las más solidas formaciones del panorama orquestal patrio.

http://www.elmundo.es/andalucia/2018/06/23/5b2df17ee2704ebf988b4606.html



Permalink : http://www.johnaxelrod.com/press_detail.php?Sentido-concentracion-y-entrega-168


HOME | BIOGRAPHY | PRESS | CALENDAR | DISCOGRAPHY | VIDEOS | PHOTOS | NEWSLETTER | PROJECTS | ROSS | CONTACT

© 2010-2013 John Axelrod. All rights reserved.